
Pues no sufrí yo ni nada, en aquellos años en los cuales, o eras como el Algarrobo, o si por el contrario, te cuidabas un poquito, eras “trucha perdido” tipo Miguel Bosé, y ya en el colegio, ni te cuento. No eras nadie, te vetaban poder estar con ellos, y si te descuidabas te decían que te fueras a jugar con las chicas. ( Que ilusos ). Menudos pensamientos!!. Por suerte o desgracia a mi no me llegaron a catalogar nunca de nada, pero cuando empecé a montar en bici, empezó mi transformación.
¿Donde estaban los Metro sexuales?, si acaso te podías encontrar muchos Rural sexual. Me explico. Tipos con pantalón elástico a ser posible nevado, Nike pegadito al cuerpo, pero bien abierto por el pecho, pa que se saliera la pelambrera, y así reclamar a la hembra, deseosa de “macho típical hispanis”. Joder… Menudos tiempos aquellos….
Pues nada... Cuando empecé a montar con la peña, me dí cuenta de que algunos, tenía unas piernas muy bien definidas, que brillaban mucho al reflejo de la luz, (parecían de porcelana), ¡¡Y sin un pelo!!. Madre mía que cosa mas extraña pensé yo, pero me gustaba!! ¿Que hago ahora?. ¿Le pregunto al Malaguita?, Era el que parecía el gallo del corral. ¿Se habrá quedao sin pelos, por el aire que le da en las piernas al montar en bici?, ¿ O quizá es por que cuando sale ese pedazo de musculatura en los gemelos y los cuadriceps ya no hay sitio pa los pelos?.
Pues yo se lo pregunto, no me quedo con esa duda en mi cuerpo.
-Oye malaguita, Uf, ¿que piernas tienes no?, ¿ no se pasa frío?, ¿ Y cuanto tiempo tendré que montar en bici yo, pa que me queden, así, como las tuyas?, sin pelos, y tan fuertes!!.
-Será posible, lo que me pregunta “er quillo” de los cohones!!, -contestó el malaguita-Pos mira chaval. Los pelos se te quitaran, cuando ya no tengas más que se te puedan enredar en la cadena. No te jode, lo que me pregunta “er quillo” este. –Por eso se te ha quedado esa vocecita tan fina, de chillar tanto eh?, por que eso tiene que doler un huevo, ¿a que si?, - le dije yo- Las risas de los allí presentes fueron como si una pesa me hubiera caído encima. – esto me pasa por preguntar-, pensé, seré gilipollas!!, creyendo que todos se reían de mí. Pero se acerco un veterano y me dijo, -Muy bien chaval, no le hagas ni P. caso, este es un gilipollas, y le has contestado muy bien-.
Ya no cabía en mí, creo que desde ese momento, me aceptaron todos como uno más en el grupo, menos el malaguita, pero ese, ya no me importaba…
Otro cantar era cuando llegaba el verano y tocaba ir a la piscina. A ver, ¿Quién coño, montaba en bicicleta en vues

…Menudo calvario llegar a la piscina, sin pelos en las piernas, con músculos que nadie conocía. Recuerdo un día que una amiga de mi madre, me vio en pantalón corto y me dijo que si tenía algo malo en las piernas, que me salían un bultos muy raros, que me llevara al médico. – Pues si me vieras en otro sitio el bulto, igual salías corriendo, pensé yo!!. Groserías aparte.
Y las marcas, eso ya era mucho, pero si parecías un cromo, cortes y mas cortes. Un año, que el cullote era negro, con las letras en blanco, por ellas, se filtraron los rayos solares y se podía leer CICLOS ANDRINO, en mi propia piel, desde luego, que la gente no se aburría con nosotros, no... Eramos los bichos raros de la piscina, ahora si se ve a un tipo lleno de pelos en el cuerpo, se le cataloga de "Troglodita". En fin... Pero que raritos que somos.